Descubierto mil años después entre las densas selvas de Java Central, el templo de Borobudur se alza como una majestuosa estructura de piedra que encarna la cosmovisión budista. Aún hoy, este templo budista en Indonesia guarda numerosos misterios, pero también revela, de forma sutil, la huella de una civilización avanzada que floreció en estas tierras. En este artículo te invito a descubrir el encanto y los principales atractivos de estas impresionantes ruinas de Borobudur, uno de los destinos más emblemáticos que ver en Java.
Borobudur y Prambanan: las ruinas sagradas más fascinantes de Java
La isla de Java alberga dos impresionantes sitios declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO: Borobudur, una obra maestra de la arquitectura budista del sudeste asiático, y Prambanan, el mayor complejo de templos hindúes de Indonesia.
A primera vista, sorprende que estos monumentos se encuentren en una isla donde hoy más del 90 % de la población es musulmana. La explicación se remonta a hace más de mil años, cuando poderosas dinastías hindúes y budistas gobernaban la región y promovieron la construcción de estos templos monumentales en Java Central.
Con el paso de los siglos, ambos complejos fueron abandonados y quedaron cubiertos por cenizas volcánicas y una densa vegetación tropical. Paradójicamente, este olvido y la acción de la naturaleza contribuyeron a preservar sus estructuras, permitiendo que estas ruinas históricas en Indonesia llegaran hasta nuestros días en un estado sorprendentemente bien conservado.
La puerta de entrada a estas ruinas es el Aeropuerto de Yogyakarta, situado en el corazón de Java. En todo el aeropuerto, obras de arte que fusionan las tradiciones de la cultura javanesa con formas contemporáneas dan la bienvenida a los viajeros. En este viaje de dos días a Yogyakarta —o YOGYA, como la llaman los lugareños— comencé visitando el Templo de Borobudur, situado a unos 40 km al noroeste de la ciudad (aproximadamente entre una hora y una hora y media en coche).
La entrada al recinto se encuentra bastante alejada de las ruinas. Allí te entregan unas sandalias especiales llamadas upanat y una bolsa para guardar tus zapatos, que además puedes llevarte como recuerdo, un pequeño detalle que forma parte de la experiencia de visitar Borobudur.
El acceso al templo está limitado a 1.200 visitantes al día. Para proteger este importante sitio arqueológico de Indonesia, existen varias normas, como recorrerlo acompañado de un guía y utilizar las sandalias upanat.
Para llegar hasta la zona del templo tomé un carrito eléctrico. Una vez allí, hay que caminar con calma para poder recorrer las ruinas de Borobudur y apreciar cada detalle sin prisa.
Las misteriosas ruinas de Borobudur
El Templo de Borobudur fue construido entre los siglos VIII y IX y constituye una de las mayores estructuras de mandala tridimensional del mundo: un templo budista de piedra con forma piramidal. Existen pocos registros históricos sobre su construcción y muchos aspectos aún se desconocen. No obstante, las inscripciones halladas durante las excavaciones indican que fue erigido aproximadamente entre los años 780 y 825 d. C. por un rey de la dinastía Sailendra, que gobernaba Java Central en aquella época.
La historia de esta familia real fue breve y, en el siglo IX, el poder pasó a la familia Sanjaya, de tradición hinduista. Más tarde, tras la gran erupción del monte Merapi en el año 920 y la posterior expansión del islam en la región, el templo de Borobudur quedó sepultado en la selva, cubierto por una espesa capa de ceniza volcánica y olvidado durante siglos.
Este sitio arqueológico volvió a aparecer unos 1000 años después, en 1814, tras su redescubrimiento por Thomas Stamford Raffles, entonces vicegobernador británico en Java. Posteriormente, tras años de excavación y restauración, el conjunto recuperó su forma original y, como obra maestra de la arquitectura budista del sudeste asiático, fue inscrito como Patrimonio de la Humanidad en 1991.
No solo por la grandeza de sus estructuras, sino también por los enigmas que aún rodean su historia, Borobudur sigue siendo uno de los templos más misteriosos del mundo.
Primer misterio: ¿Para qué fue creado?
No existe consenso definitivo sobre la función original de Borobudur: si fue concebido como templo budista, lugar de peregrinación o posible mausoleo real. A diferencia de otros complejos religiosos —como Angkor Wat o los templos del sur de la India— que cuentan con un espacio interior destinado al culto, Borobudur carece de recinto interno.
En la arquitectura tradicional, suele existir una sala sagrada; sin embargo, aquí no hay ningún espacio accesible dentro de la estructura. La colina natural sobre la que se asienta fue recubierta por un sistema de corredores de piedra que ascienden progresivamente hacia la estupa principal. Esta configuración lo convierte en un ejemplo único de arquitectura budista en el mundo.
Segundo misterio: ¿por qué fue construido en forma de pirámide?
Lo primero que sorprende al visitar Borobudur es su tamaño y su imponente altura. El conjunto alcanza aproximadamente 33 metros. En la base se encuentra una plataforma cuadrada de unos 120 metros por lado, sobre la que se elevan cinco terrazas cuadradas y tres circulares, formando nueve niveles en una pirámide escalonada de piedra.
Se cree que esta estructura representa un mandala tridimensional que simboliza los tres niveles del universo budista. La base corresponde al Kāmadhātu (mundo del deseo), la parte intermedia al Rūpadhātu (mundo de la forma) y la superior al Arūpadhātu (mundo sin forma).
A medida que el visitante asciende, recorre simbólicamente el camino hacia la iluminación, replicando el viaje espiritual del budismo.
Otro elemento fascinante es el “basamento oculto”, un nivel inferior cubierto deliberadamente. En él se representan escenas sobre el karma humano, aunque aún no se sabe con certeza por qué fue enterrado. Este detalle añade una capa más al misterio de Borobudur.
El tercer misterio: ¿Por qué la gran estupa central de las ruinas fue dejada hueca?
Tras recorrer las galerías, al llegar a la plataforma superior aparecen decenas de estupas que transforman el paisaje. Borobudur es uno de los mayores conjuntos de estupas del mundo, construido sin mortero, únicamente mediante el ensamblaje de piedra.
En el centro se alza una gran estupa, símbolo del nirvana. A su alrededor, 72 estupas perforadas contienen estatuas de Buda. Sin embargo, la estupa principal permanece vacía.
Algunas teorías sugieren que albergó reliquias reales; otras interpretan este vacío como una representación del concepto budista de la nada o la trascendencia. Sea cual sea la explicación, este sigue siendo uno de los grandes enigmas de Borobudur.
Cuarto misterio: ¿Era una escuela donde se enseñaban las doctrinas budistas?
Recorrer Borobudur es también contemplar una obra de arte monumental. Sus muros están cubiertos por más de 1.460 relieves que narran la vida de Buda y transmiten enseñanzas budistas de forma visual.
A lo largo de sus cinco kilómetros de pasillos, uno tiene la sensación de estar leyendo una historia tallada en piedra. Esto ha llevado a pensar que Borobudur pudo funcionar como un espacio pedagógico, una especie de “escuela espiritual” para quienes no sabían leer.
El conjunto alberga además 504 estatuas de Buda, muchas de ellas hoy sin cabeza. Se cree que durante la época colonial neerlandesa algunas fueron extraídas como piezas decorativas.
Desde la terraza superior, la vista es amplia y serena: el verde intenso del paisaje y el perfil del monte Merapi acompañan una panorámica de 360 grados que invita a detenerse.
¿En qué estará mirando el Buda?
El misterioso templo de Borobudur sigue siendo un “patrimonio vivo”, donde se entrelazan arte, espiritualidad y naturaleza. Caminar por sus plataformas, observar sus relieves y dejar que los interrogantes permanezcan abiertos es, quizá, la mejor forma de comprenderlo.










